A un año de la llegada del coronavirus a Chile sigue sin conocerse el real impacto del encierro por la cuarentena en los índices de violencia contra la mujer. Un estudio preliminar, realizado por el Instituto Milenio para el Estudio de Imperfecciones del Mercado y Políticas Públicas, ha dado las primeras luces. En 2020 los llamados al Fono Familia #149 de Carabineros sumaron 24.806 entre enero y septiembre, marcando un fuerte aumento de 43,8%. En el mismo periodo las denuncias formales ante las policías cayeron en un 9,6%, registrando un total de 65.466. El peak de llamadas de auxilio al #149 se alcanzó en mayo, con un 314% más que en el mismo mes de 2019.

En agosto de 2020, en medio de la cuarentena que afectaba a Osorno, una mujer de 26 años rompió las normas sanitarias y decidió salir a la calle para denunciar el maltrato que estaba sufriendo en su hogar. Carabineros la detuvo y le cursó una infracción, a pesar de que les dijo que iba camino a denunciar a su pareja que la había golpeado. Al día siguiente, el Juzgado de Garantía de Osorno declaró ilegal su arresto, tras comprobarse que tenía evidencia de lesiones. En la misma audiencia, la joven interpuso la denuncia en contra de su pareja.

Los índices de violencia contra la mujer en los meses de mayor restricción de movimiento durante la pandemia fueron una constante preocupación en todas las organizaciones vinculadas al tema, desde los colectivos feministas hasta el Ministerio de la Mujer. La posibilidad de que víctimas de violencia intrafamiliar se vieran obligadas a pasar todo el día encerradas con sus agresores encendió las alarmas sobre lo que podría ser otra pandemia silenciosa, escondida entre las paredes del hogar. Se hicieron campañas para visibilizar los canales para pedir auxilio, como el fono #149 de Carabineros, y el Ministerio Público habilitó la posibilidad de hacer las denuncias a través de internet.

A un año de la llegada del coronavirus a Chile, aún no hay cifras claras ni consolidadas respecto a la violencia intrafamiliar durante los largos confinamientos vividos en 2020, pero el Instituto Milenio para el Estudio de Imperfecciones del Mercado y Políticas Públicas (MIPP), ha comenzado a levantar las primeras cifras respecto a este tipo de violencia en pandemia.

Un estudio del MIPP, que se encuentra en fase preliminar, analizó el número de llamadas al Fono Familia #149 de Carabineros, la cantidad de víctimas que ingresaron a las casas de acogida del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG) y las denuncias formales realizadas ante las policías. Todos los registros analizados corresponden al periodo enero-septiembre del año pasado.

Según el informe –realizado por Sonia BhalotraEmilia BritoDamian ClarkePilar Larroulet y Francisco Pino– en el periodo estudiado los llamados al Fono Familia de Carabineros aumentaron en un 43,8% respecto del año anterior a nivel nacional, con un total de 24.806 llamadas pidiendo ayuda por violencia intrafamiliar. Pero el incremento es mucho mayor cuando se analizan solo las 14comunas en las que efectivamente se aplicó cuarentena. La “línea base” a nivel nacional es de cinco llamadas cada 100 mil habitantes, pero en estas comunas hubo 12,7 llamadas por 100 mil habitantes (7,7 por sobre la “línea base).

En tanto, también entre enero y septiembre de 2020, las denuncias formales ante las policías cayeron en un 9,6%, registrando un total de 65.466.

Para la diputada de Convergencia Social (Frente Amplio) Gael Yeomans, integrante de la Comisión de Mujer y Equidad de Género, estas cifras “son estremecedoras, se advirtió desde las organizaciones feministas que las medidas de aislación por la pandemia, como las cuarentenas, ponían a muchas mujeres en riesgo debido a que las hacía convivir con su agresor. Pero, sabiendo eso, no se ha reforzado el actuar del Estado en materia de protección de la vida de las mujeres”.

FONO AUXILIO

Los meses en que más llamadas se registraron al Fono Familia (#149) de Carabineros fueron abril y mayo de 2020, al inicio de las cuarentenas. El peak se alcanzó en mayo, con un 314% más que en 2019. El informe preliminar del MIPP destaca que las llamadas al #149 fueron bajando progresivamente hasta registrar 3.300 en junio de 2020, pero que se mantuvo “el considerable aumento en llamadas en el período posterior a la implementación de cuarentenas en Chile”.

“Si hablamos en términos de la cantidad total de llamadas, nuestros modelos sugieren que en una comuna promedio que ha estado expuesta a cuarentena han aumentado en aproximadamente 15 llamadas por mes cada 100 mil habitantes.  Por supuesto, estas cantidades totales son promedios y esconden mucha variabilidad. En comunas muy grandes el aumento sería mayor y en comunas pequeñas con cuarentenas, será más pequeño”, señala Damian Clarke.

Otro fono de ayuda para la Mujer es el #1455 del SernamEG. En esta plataforma durante 2020 las llamadas a nivel nacional aumentaron en un 149%, registrándose 126.645. El mayor número se verificó en mayo (16.775) y luego en septiembre (14.746). Desde SernamEG señalan que “el aumento de llamados durante 2020 se explica porque ante las medidas de confinamiento relacionadas con Covid-19, muchas mujeres se vieron obligadas a convivir 24 horas y los 7 días de la semana con su agresor, sin poder acudir a denunciar ante Carabineros o Policía de Investigaciones”.

Del total llamados recibidos por el f#1455 durante 2020, el 32,5% (39.647) corresponden a pedidos de auxilio por situaciones de violencia, las otras fueron derivaciones a instituciones gubernamentales (50%) y a pitanzas. También hubo “llamadas en blanco”, que son aquellas que se interrumpieron o donde el interlocutor guarda silencio o no contestan. Respecto a las llamadas que refieren a agresiones, un 52% es por violencia grave, un 38,8% por un inicio de violencia y un 5% por violencia vital (con riesgo de muerte).

“Es importante esta desagregación pues muestra la efectividad del fono, donde cerca del 50% de las llamadas se enmarcaría en el propósito del servicio. Consultas, reclamos, derivaciones a otras instituciones”, explica Hugo Contreras, investigador del Centro de Políticas Públicas (CPP) y Centro de Investigación en Complejidad Social (CICS), de la Universidad del Desarrollo.

RED DE ASISTENCIA COLAPSADA

Este explosivo aumento en los llamados al Fono Familia durante la pandemia trajo consigo una serie de problemas para la red de asistencia a las víctimas de violencia intrafamiliar, que depende tanto del gobierno central como de los municipios.

“Literalmente colapsó el sistema” de los Centros de la Mujer del SernamEG, señala una funcionaria de uno de esos centros de la Región Metropolitana, quien pidió mantener su nombre bajo reserva. Ella explicó que la dotación de los equipos de los Centros de la Mujer  no aumentó significativamente durante la pandemia y que debido a la obligatoriedad de dar respuesta a todos los llamados recibidos por Carabineros, más los del fono del Ministerio de la Mujer, se “retardaron los ingresos al programa de ayuda del SerrnamEG”.

La especialista en asistencia a la mujer víctima de violencia señala que en diversos Centros de la Mujer de la Región Metropolitana recién se están ingresando los casos registrados en octubre 2020. “Por lo menos, el equipo que yo compongo no da abasto”, agrega.

BAJA EN LAS DENUNCIAS

Las denuncias formales –presentadas ante las policías o el Ministerio Público– realizadas por violencia intrafamiliar contra la mujer, también se vieron afectadas por la pandemia. La restricción de movimiento originó que las mujeres denunciaran menos en los meses de encierro total, en relación a años anteriores. Aunque la cifra se fue recuperando a medida que fueron levantándose las limitaciones.

Según la investigación del MIPP, las denuncias formales ante las policías y fiscalías fueron 65.466 entre enero y septiembre de 2020, lo que corresponde a un 9,6% menos que en el mismo lapso de 2019. El mínimo de denuncias se registró en abril, con 5.985. Tras el fin del confinamiento estas cifras aumentaron en índices levemente superiores a la tendencia pre-cuarentena. Según los investigadores, esto sugiere que algunas mujeres esperaron a salir del encierro para denunciar.

Este cambio entre los meses con mayor confinamiento se puede observar en los datos del Centro de Estudios y Análisis del Delito (CEAD) de la Subsecretaría de Prevención del Delito. Entre el segundo y tercer trimestre de 2020, Carabineros y la PDI registraron 32.541 denuncias por violencia intrafamiliar con la mujer, 2 mil menos en comparación a 2019. Pero, en el trimestre de octubre a diciembre de 2020 las denuncias ante las policías aumentaron a 19.622, un 7% más en comparación al mismo trimestre del año anterior.

El tercer indicador analizado por el Instituto Milenio para el Estudio de Imperfecciones del Mercado y Políticas Públicas, es el ingreso de mujeres a los Centros de Acogida de SernamEG, el que fue medido diariamente y a nivel regional. El estudio identificó un aumento de 1 o 2 personas por día a nivel regional, el que fue aumentado a medida que avanzaban las cuarentenas, llegando a 469 mujeres en mayo de 2020 en todo el país. Cuando comenzaron a bajar las cuarentenas, la cantidad de mujeres en residencias retornó a los números anteriores a la pandemia, llegando a 299 en octubre.

Para Damian Clarke, investigador del MIPP y académico de la Universidad de Chile, la caída de las denuncias formales por violencia intrafamiliar, especialmente al inicio de la pandemia, es preocupante. Esto, explica, ya que “la única forma de saber qué ocurre al interior de los hogares es con las denuncias, que pueden venir de la misma víctimas o de testigos. Por tanto, las denuncias formales son fundamentales para poder proteger a aquellas mujeres que están en mayor riesgo de violencia”.

Clarke agrega que un punto fundamental es que haya una respuesta pronta desde el sistema de justicia. “Si la mujer hace una denuncia y no vuelve a ser contactada por los organismos competentes, se genera una clara pérdida de legitimidad del sistema de justicia. Es importante pensar en un sistema que sigue a todos los casos donde haya sospecha de VIF y aplica todas las medidas posibles para evitar que escalen casos”.

Una de las políticas que se impulsó desde el Ministerio de la Mujer para combatir la baja en las denuncias en medio del encierro fueron la línea silenciosa de denuncias y la utilización del código “Mascarilla 19” en farmacias, con el objetivo de pedir auxilio en caso de ser víctima de violencia intrafamiliar. En mayo de 2020 CIPER advirtió la poca eficacia de este sistema de alerta, que ya había sido impulsado en España.

Para el investigador académico Hugo Contreras, quien ha estudiado los índices de violencia contra la mujer a nivel territorial y por nivel educacional durante la pandemia, el Ministerio de la Mujer no consideró las características de Chile a la hora de generar políticas públicas para evitar la violencia contra la mujer durante las cuarentenas:

-En donde más farmacias hay, es donde menos casos de violencia se registraron. O sea, estábamos copiando una iniciativa que se creó en Barcelona, y que allá probablemente funcionó muy bien, entonces la replicamos acá en la farmacia, pero resulta que donde más violencia hay, es donde menos farmacias había. Entonces, ¿donde ibas a denunciar? Hay un tema de adaptar las cosas. Quizás esto se podía haber hecho en el negocio de la esquina-, dice Contreras.

INTENTOS DE FEMICIDIO

Otra cifra que deja al descubierto la violencia contra la mujer son los femicidios frustrados. Y en 2020 se registraron 151 a nivel nacional, la cifra más alta en los últimos ocho años. En medio de la pandemia, el número de femicidios frustrados aumentó un 38% respecto de 2019, año en que se registraron 109 casos.

Para el investigador Hugo Contreras, este “aumento de femicidios no consumados podría ser la evidencia de un aumento de violencia intrafamiliar contra la mujer durante la cuarentena”. Desde SernamEG concuerdan con que el crecimiento de los femicidios frustrados puede significar que los agresores incrementaron el nivel de violencia en medio del encierro. Pero, destacan que el indicador para definir el aumento de la violencia contra la mujer son las denuncias efectivas, ya que el femicidio no es un dato constante en el tiempo.

El académico de la Universidad de Chile, Damian Clarke, explica que estas cifras son sólo “la punta del iceberg” de la realidad que han vivido las mujeres víctimas de violencia durante el encierro por la pandemia. Para una mirada más profunda y cercana a la realidad aplicarán una encuesta que permita hacer seguimiento a las víctimas que acudieron por ayuda, tanto a través de fono 143 de Carabineros, como aquellas que denunciaron ante las policías.

Puedes escuchar esta investigación aquí:

*Audio realizado por CarolinaPereira.de

Fuente: Ciper